( REC ch1 00:00:17 )
'' Ah... Byun Seokjun, CSN, mi dormitorio. Experimento A1-401.
Lo he encontrado muerto en un contener cercano a los terrenos de Deokman, revelaba hematomas y piel azulada, un corte de arma corto-punzante en su garganta y dos marcas rojas a ambos lados del cráneo, mordeduras de perro en el brazo derecho y una cucaracha de huesped en su traquea. Es asqueroso.
Conserva todas sus extremidades. El neonato desarrolló correctamente sus órganos vitales; se los he sacado para hacer un análisis del tejido, y... no tiene partes de cyborg ni presenta anormalidades de ''fenómeno''. Quizá se trató de un aborto o un parto mal asistido. Negligencia, mala praxis.
Por otro lado: su cerebro es tierno. Lo pondré en un frasco para conservarlo, mañana procederé al análisis, y si todo marcha bien...''
( BATERÍA AGOTADA 0% )
( REC ch1 00:09:06 )
'' Encajé sus partes perfectamente acomodadas en cada lugar. Uní su médula al cerebro, he cerrado su corte en el cuello, sus extremidades encajan en cada articulación y sus corazón presenta signos vitales... todo en su pequeño cuerpo. Lo he puesto en la incubadora, solo debo... solo debo usar más de la habilidad especial para que su anatomía esté en completo funcionamiento, como un ser humano normal.
Ahora son las 2:00 am, el neo... El experimento 401 fue el único de los 400 bebés que respondieron a mi don: resurrección y curación. Hay que afinar las habilidades pero el ''producto'' está estable, ahora llora cuando tiene apetito y su psicología es la típica en un recién nacido. Está curado.
No presenta alteraciones psíquicas. Es una pequeña decepción, tal vez me apresuro...''
( PAUSE ch2 00:30:01 )
( REC ch1 00:40:20 )
''Estoy agotado, estoy... Mierda. Solo llora, no me ascienden, y hay una plaga de ratas en la central; se comieron los órganos del laboratorio de análisis. Toda la mierda se junta.
No hay un ser humano normal en este podrido mundo que no tenga un don. ¡Yo tengo un don, yo lo regresé de la muerte! !ESTE MALDITO DE 10 AÑOS SOLO TIENE QUE ABRIR SU MENTE!
¡JODER, CÁLLATE! Te voy a...''
( MEMORIA LLENA. LIBERE ESPACIO )
--- incoming call ---
— Habla.
— Señor, la mujer se ha...
— Ha escapado.
— ... Si.
— ¿Qué pasó?
— Se desmayó, y...
— La quiero muerta.
— Y qué hacemos con el produ...
— La quiero muerta.
--- call ended ---

Bajo el silencio frío de la noche solo se escuchaban los sollozos femeninos. Y aunque la noche vislumbraba tormenta y el frío helaba hasta la médula de sus huesos, la piel se le erizaba, el ritmo cardíaco se disparaba a cada paso que daba y el miedo y la vulnerabilidad cada vez crecían más haciéndola sentir caliente. La sangre comenzaba a fluir sin tardar de su entrepierna. Había roto fuente. El dolor se podía notar en sus ardientes mejillas que derrochaban aún lágrimas, mientras mantenía los ojos cerrados con fuerza intentando acelerar la marcha.
Cuando los dolores de parto iniciaron ella estaba tendida, reposando sobre la camilla en el laboratorio de pruebas, a petición de la supuesta doctora, quién no dudó en ponerse ''manos a la obra'' penetrando su conducto vaginal con dos grandes cucharas parecidas a las que usan los chefs para remover la ensalada en un cuenco. Escuchó que le llamó ''fórceps'' al aparato metálico. Le dijo que no dolería, que su milagro estaba asomando el cráneo, que estaba lista para dar a luz.
«Cariño, tranquila... Vamos a retirar el ''producto'' y luego podrás descansar».
No pujó una primera vez cuando las tenazas atravesaron su intimidad sin aviso previo. No estaba completamente dilatada para ese tipo de maniobras. Era totalmente innecesario, pero la ignorancia e indiferencia pulsaban en las mentes de aquellas personas de Deokman, y solo actuaron sin una pizca de empatia en sus actos. También afloraron en la suya minutos después de despertar sola, moribunda, con las piernas abiertas, y el asqueroso bulto en su abdomen.
El cuerpo pedía un descanso, pero su instinto la impulsó a correr y por eso ahora arrastraba los pies por los tenebrosos callejones de la ciudad. ¿Llamarle suerte a una pequeña oportunidad para huir? Tal vez lo era. Lo que sabia es que se hallaba lejos, y ciertamente estaba loca, pues... le ayudó un diminuto roedor. Un animalito de insignificante tamaño que podría ser aniquilado de una patada certera. No era dueña de una habilidad de las tantas nombradas como otras personas según se rumoreaba, no tenia un nombre, una identidad, su nido era la calle y las camas de sus clientes el sustento del día a día, ni siquiera gozó de tener una educación; y sin embargo pudo entender los chillidos agudos de un miserable animal.
Corrió y corrió hasta que no pudo más, hasta que la luna se puso en lo alto y sus piernas le pidieron clemencia. Hasta llegar a un contenedor de basura de los muchos que abundaban en el lugar. Si, ahí lo haría, lo tendría en la basura, un producto que no deseó nunca llevar en su vientre.
Las contracciones se hicieron presentes y los gemidos se intensificaron. Cerró los ojos, incapaz de controlar el último grito de dolor, trayendo al mundo a un bebé en medio de la vulgaridad y la suciedad. El bebé que logró salir con ayuda de sus manos: primero agarró la cabeza tirando de ella hasta que todo el cuerpo de aquella criatura estuvo medio muerto en la basura acumulada en ese rincón. Olía a putrefacción. El hedor del excremento humano se unía con las defecaciones de los animales nocturnos, con su sangre, con su propio aroma a peste. La punzada de dolor y picazón que irradió el parto le arrebataron la conciencia unos segundos, tensando todo su cuerpo cuando volvió en si instantes después.
Un instante...
En un instante la vida entera le fue arrebata por el filo de una katana que cortó los vasos de su cuello...
En un instante su cuerpo dejó de tener color...
En un instante estuvo muerta...
Quizá insignificante para ella en los últimos minutos antes de partir a otro mundo, pero no para los planes que le aguardaba el destino a su cría, a un instante de partir con su madre.
No hubo llanto por parte de ambos: ella fue sorprendida por un miembro de Deokman que le atravesó la garganta. La criatura corrió con la misma fortuna..

12:00pm. Sala de torturas.
Experimento A1-401.
''Prueba de estímulos sensoriales: FALLIDA''
La presión del aire retenido en sus pulmones lo hizo despertar abruptamente, soltando un pesado suspiro para dejar salir el estrés acumulado que lo llevó a sentarse de forma brusca en el piso del aquel cuarto. Era una habitación blanca, amplia, con un enorme espejo traslúcido pegado en lo alto de la pared, llamados de doble vista, ahí tras ellos los doctores monitoreaban las pruebas.
''Prueba de manipulación
de elementos y ambiente: FALLIDA''
Desconocía su nombre. Desconocía su edad, Desconocía su origen. Recordaba el rostro de su maestro, el doctor Byun. Byun lo mantuvo cautivo hasta que alcanzó la pubertad, sometiéndolo a pruebas de reacción a estímulos sensoriales motivado por la ambición de obtener un cargo importancia en la CSI. El mismo hombre que sin ser ascendido manejaba las pruebas. El mismo hombre que era un fenómeno como cada sujeto muerto en ellas. Caminar descalzo sobre brasas encendidas. Sumergir la cabeza en agua salada, orina u otro líquido, con las piernas suspendidas hacia arriba hasta que empezara a ahogarse. Acostarse en una cama de hielo hasta que se derritiese; el frío se transformaba en ardor, el ardor en mil agujas que se clavaban en su piel, y luego el entumecimiento.
No hubo respuestas por su parte, a nada.
''Pruebas químicas: FALLIDA''
''Prueba de habilidades físicas: FALLIDA''
''Siguiente prueba: Percepción Extrasensorial
... En proceso''
Una bata blanca, ahora teñida de rojo, envolvía su cuerpo repleto de moretones verdes, amarillos y violetas, y una luz blanca que titilaba le daba de golpe en el rostro, las cadenas que tan solo le mantenían las manos atadas al techo se encontraban rotas, estaba taciturno y apesadumbrado. Los animales se presentaron frente a él, descuartizados, todos en un charco de sangre que ensució sus extremidades inferiores. Los recuerdos después de caer en la inconsciencia le abordaron: ingresaron cinco animales de diferentes especies a la sala de pruebas. Lo siguiente que recordó fue al doctor ordenandole que les hiciera algo, después escuchó voces: un gato le hablaba de su pelaje, el perro quería jugar, la gallina le preguntaba por sus crías, y el ratón le gritaba que huyera cuanto antes. No entendió, no habló, solo observó sumergido en su mutismo.
Byun les arrebató la vida transcurrida una hora, solo tuvo que encajar un cuchillo en el cráneo del felino para que el muchacho gritara como si la herida fuese suya...
Un estruendo resonó en la sala, las alarmas de escape se activaron, una explosión tuvo lugar en el cuarto de monitoreo, entraron personas evacuando al personal por un presunto accidente en otra sala de pruebas, los cristales se rompieron y... ¡Un bebé! Un pequeño bebé quizá arrebatado de su madre fue lo ultimo que dejaron en el suelo cuando escaparon. No pudo recordar más.
El sonido de un sollozo llegó hasta él. Se alejó rápidamente. Entre confundido y asustado dudó en acercarse al cuerpo inquieto. ''Bebé''. Pensó para sus adentros. Gateó hasta tomarlo en brazos, inexperto, algo brusco, lo cargó ensuciando su delicado cuerpo tembloroso con la mezcla de su propia sangre y la del charco, al tiempo que se ponía de pie. El lugar estaba solo. Al salir de la sala todo estaba quemado.
Siguió a un roedor, ignorando el desastre y las salas destruidas, llevando consigo pegado a su pecho el neonato asestado de lagrimas y un fuerte llanto, como si fuese cosa de todos los días hablar con animales...

Experimeto: A1
Caso: 401
Nombre del sujeto: no presenta.
Edad: desconocido
Sexo: masculino
Altura: 1.74cm
Peso: 56kg
Lugar de nacimiento: desconocido.
Habilidad: comunicación animal.
Nació casi muerto cuando un miembro de Deokman le dio fin a su vida atravesando su garganta con una katana. Semanas después de encontrarlo y analizarlo, el doctor Byun, lo revivió para su posterior experimentación.
Vivió su infancia, adolescencia y adultez en un cuarto de aislamiento y en salas de pruebas.
Tenia 25 años el día del accidente. Es su edad real aunque este dato lo desconoce.
No le asignaron un nombre, así que se presenta como ''Experimento A4-401'' por el brazalete de metal en su muñeca.
Byun le enseñó lo básico de lectura y escritura pero se le dificulta emplearlo por el poco aprendizaje que tuvo.
Es un chico inteligente, inocente e ingenuo debido a su casi nula relación con el exterior, sin embargo puede entender muchas situaciones tras obsérvalas unos segundos.
Prefiere no hablar.
Tiene una perforación en labio y la nariz, y algunos tatuajes en su brazo derecho.
Es temperamental.
Su apetito parece no tener fin.
El bebé que dejaron en la sala de prueba seria usado para estimular su don mediante torturas, pero tras evacuar el edificio lo dejaron abandonado. Lo rescató y huyó del lugar, adoptándolo como su hijo.

